Mujeres que leen

“Durante siglos han sido muchos los hombres a los cuales las mujeres que leen les han parecido sospechosas, tal vez porque la lectura podía minar en ellas una de las cualidades que, abiertamente o en secreto, a veces sin confesárselo a sí mismos, más valoran: la sumisión”: Stefan Bollman

“A las mujeres siempre se las intento controlar y mantener analfabetas para que siguieran siendo sumisas. Sin embargo, las mujeres encontraron muy pronto en la lectura una manera de romper los estrechos límites de su mundo. La puerta abierta al conocimiento,la imaginación, el acceso a otro mundo, un mundo de libertad e independencia que les ha permitido desarrollarse y adoptar, poco a poco, nuevos roles en la sociedad… A través de las imágenes que diversos artistas nos han dejado podemos hacer un recorrido por la historia de la mujer y el libro…”

Ana S. en “Mujeres que leen”

La Anunciacion de Simone Martini
La Anunciación de Simone Martini (1333)

“…se puede ver a María, sorprendida por el ángel en plena lectura. Mantiene abierto el libro con el pulgar para no perder el pasaje en que estaba sumergida en el momento de la llegada del ángel que interrumpió su lectura. Si bien la lectura ha sido interrumpida, el detalle revela, al menos, una contradicción ejemplificada en ese dedo pulgar abierto, ya que la Virgen conserva su serenidad y no ha perdido el pasaje que estaba leyendo…”

Museo Thyssen- Bornemisza
Retrato de una dama de Foschi (1530-1535)

 

Amadís_de_Gaula_(Zaragoza,_1508)
Amadís de Gaula de Garci Rodríguez de Montalvo, impresa en Zaragoza por Jorge Coci, 1508

“… ¿Cómo es la vida en el campo? — Alejandro se sentía más tranquilo, Rebeca era una joven agradable además de hermosa que fácilmente le calmó los nervios.

Es pacífico — Contestó él — Las mañanas son muy frías, en lluvias se forman arroyos entre los valles con agua dulce, solemos pescar, a mí me gusta andar a caballo, correr con él — Rebeca se rio, él se sintió confiado — Hay todo tipo de animales… toros, vacas, caballos, gallinas, cerdos —

Eso también hay aquí — Agregó ella

Sí, pero halla hay cientos de ellos — Ambos se rieron.

Parece ser agradable — Contestó suspirando — Solo he leído ese tipo de paisajes en los libros del Caballero de la luna… ¿A Usted le gusta leer Señor? —

Supongo que a Usted sí — Respondió desviando su propia respuesta, haciendo una mueca.

¿Por qué? ¿No cree conveniente que una mujer lea? —

No es eso, nunca me han llamado la atención los libros, dejo que los más entendidos los lean, siempre he estado ocupado haciendo otras diligencias, supongo que tiene mucho tiempo libre —

Entonces ¿Usted cree que una persona lee por aburrimiento? — Él no supo que decir, era claro que la había molestado — ¿Sabe? la lectura por supuesto que puede ser reconfortante en un día lluvioso, sin mencionar el alimento que da al pensamiento pero la sabiduría no tiene precio —

No quise ofenderla Señora, aunque creo que el mejor alimento al pensamiento es mantenerse ocupado — Rebeca se levantó de la silla — Pero qué se yo, como le dije, soy un simple capataz —

¿Sabe? Creo que Lucía me necesita, discúlpeme por favor — Alejandro se quedó sentado solo, se molestó con él mismo ¿Por qué no podía quedar bien? Siempre tenía que echarlo a perder.”

 

Fragmento de Capítulo 16 “Duelo de espadas Pag. 233 en Los Conquistadores no iban solos: Entre la vida y la muerte.

 

 


 

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